Vivo a mil gatos luz de allá. De ese rombo ambivalente. Vivo en las alfombras de un jardín invertido que rodea una rueda, sumergida en un fuentón. Es fácil ver desde acá la rotula fruncida de los cavernícolas, antropostáticos, entrenada para realizar un solo movimiento o dos. Vertical u horizontal, no recuerdo, ni si quiera me lo puedo imaginar. Ya que es imposible, después de haberse transpuesto múltiples veces, concebirlo. Es divertido ver como para rascarse la nariz se necesita seguir 15 pasos, para girar en círculo o tomarse de la mano se necesitan instrucciones bien precisas, o para simplemente mirarse a los ojos sin pestañar es preferible haber terminado de leer un manual de fisiología del ojo, o al menos haber hecho un curso de verano inherente.
No se precisa más que un tórax bidimensional, un corazón que lata en monoaural, alguna que otra extremidad, y la ansiedad de moverte desesperado sin mirar alrededor y chocarse entre sí. No se si estás acá o allá ya que ni si quiera existe un allá o un acá ni ningún esquema conceptual referencial y operativo, o quizás si quien sabe.
Mientras tanto te invito a que te inviertas. ¿ em seel, ¡ ¡ ¡ orepse euq is .. ¡ ¡ ¡ oy et oma.
domingo, 13 de junio de 2010
Al sol
A veces cuelgo del árbol y soy la fruta, otras veces me desparramo en el vientre de la fría piedra y me dejo roer por el tiempo, me dejo morir. Quizás me encante morir, una y otra vez, o quizás tan solo tenga un miedo enano vestido de tul. Me es tan simple salirme del círculo, romper en pedazos lo que tanto esfuerzo me llevó y volver a encontrarme desnudo en el río seco, en medio del valle de piedras de ayer, las que aun no se hicieron arena y siguen sonando como cascabel. Decí que al menos ya hay un cúmulo finito de sedimentos que se puede contar con los dedos de las manos y los pies, para no decir diez o veinte granitos de arena. Más allá de eso:
Amo sentirme acá, sentir que apenas un par de raíces asoman por entre las uñas del meñique, despertarme temprano e inconscientemente encontrarme de frente con el gigante azul, ese guerrero que se viene y que se va, que permanece y es mi norte.
Amo sentirme acá, sentir que apenas un par de raíces asoman por entre las uñas del meñique, despertarme temprano e inconscientemente encontrarme de frente con el gigante azul, ese guerrero que se viene y que se va, que permanece y es mi norte.
Pájaro de cristal
Al fin aterriza el pájaro de cristal, la noche lo devuelve a su origen. Retornar sabe a humedad. El amanecer se queda dormido entre palabras. En la gota se cierra el circulo, la dama sigue girando. Del abrazo crece la flor, y la gota se haya a si misma disuelta en el mar. Pido disculpas si no me encuentran donde creían que estaba, suelo perderme entre las cosas, soy lo que soy. Me dan placer las escondidas, pero solo cuando no me encuentran. Deseo perderme jugando, desvanecerme en un grito, filtrarme entre las miradas y de golpe que explote el dolor en el ombligo que te recuerda: estás vivo. Y de nuevo ser el mismo, al que amo y aborrezco, y no se porque, al que juzgo y controlo y no soy yo quién. Cuánta gracia te puede dar el amanecer si la mitad de lo que crees ser se quedó arremolinada de noche en abanicos cerrados de luna, y te tragó a la fuerza. Y sos tan fácil de masticar que ni si quiera le caíste mal, y sos tan frágil que ni recordás el dolor de cuando te hiciste astillas y lo ves como si fuese propio y es tan mío tan tuyo tan de nadie que me da vértigo la sola idea de verme girando sobre su eje como un trompo.
Tubérculo
Debo comenzar a comerme las uñas menos veces al día, a dejar de experimentar la sensación de que la cuerda que me sostiene es un hilo de algodón, y ponerme a pensar más en las raíces que me están creciendo desde los dedos del pie, a las que poca importancia le doy, y en fin gracias a ellas me mantengo. No es fácil pasar de ser un clavel del aire, a desarraigarse del viento, y colgar las alas en el perchero, para convertirse en un tubérculo. Eso de ser tubérculo, medio que me deja dudas. No se si quiero vivir bajo tierra. O tener gránulos extraños alrededor, y encontrarme lleno de nutrientes. En si no quiero ser una papa o un camote. Me enorgullecería más ser al menos una planta de tomate, o un colibrí. Que se yo. Al menos lo pienso y no me sigo engañando con la cómoda idea de creer que soy un extraterrestre, cerrar los ojos un segundo, tantear en el sillón ese extraño aparatejo remoto, y encender la caja que te ama, y te aprisiona, si esa que te come el seso, y peor aún, después de masticarlo y digerirlo te lo devuelve al mismo lugar para que mas tarde puedas seguir cometiendo el mismo acto de encendido. O sin ir tan lejos transformarme en una piedra que sonríe cuando le hablan, pero que no le interesa si el otro es un carozo o una uva, o la cascara de una nuez. Porque para que le voy a prestar atención a esa cosa que parece estar comunicándose, si al fin y al cabo todos hablamos pero nadie nada se dice. Esto de la trágica y ardua tarea de no estar cuando parece que sí, trato de comprenderla, y no lo logro. Desde ya que hablo desde la experiencia, yo soy uno de esos que te mira a los ojos algunas veces y le hablas y le hablas, y no te diste cuenta que tenía el piloto automático del cuerpo encendido y mientras estaba dando vueltas carnero en un colchón, o generando logismos ilógicos, o planteándose cosas de que se yo que cosa.
viernes, 11 de junio de 2010
Rinocerse.
Nada facil reconocerse, nada facil transitar los dos caminos al mismo tiempo. No se que es lo q me mueve a eso, pero alguna parte de la realidad me lo pide, lo busco, lo huelo lo siento y ahi estoy como una estatua del arlequin en potencia, but dont worry #be happy, dice la cancion y yo me preparo para la carcel de cemento. Me cuelgo dos o trés ideas de quien quiero que crean que soy, las repito por el simple acto de memoria: "Yo soy Sarasa, y hace varios años que ando en el mundo de las sarasas, me dedico a la practica intensiva de la sarasa y soy muy feliz, gracias. Adios." Y todo gira así, y no me la creo ni en pedo, pero actúo bastante bien, porque a veces me voy por la tangente. La tangente te lleva a tardar un millon de años en volver a encontrar la elipse y así andamos de universo en universo por el mismo peso gravitatorio que genera nuestro ego purulante, esa triste idea moderna de creernos dios porque sabemos contar con los dedos, o abstraernos y hablar sobre cosas que no se ven. Pero por favor, que ridiculo. De eso se trata todo, de saber lamer suelas de zapato ajeno, de encontrarle la vuelta a la esquina o encontrar el cocodrilo de los huevos de oro, tan codiciado ser, para comerle la piel, los huesos, las costillas, y hacer los huevos fritos para comer sin compartir. Sapo en la barriga. Y vender estampitas de lo que el cocodrilo fue. Tanta magia en las pantorrillas, tanta rucula en la huerta ¿para que?
Alcornoque, pobre arbol que se la agarran con él.
Alcornoque, pobre arbol que se la agarran con él.
Incorporeo
Me desprendo. Las uñas me caen de los dedos, los dedos de las manos, falange a falange, se desparraman en la tierra. El que se cae a pedazos, el que se resquebraja, el que se amputa a cada instante un trozo más. El que se extirpa recuerdos del entrecejo, que como lagañas, intrusivas lagañas, le colman los ojos, le deboran las entrañas, y se queda sin ojos. Sin ojos y sin recuerdos. Sin ojos va. Va a caballo, a multicornio, interpolando mil patas entre los obstáculos inhertes. Y solo se mueve el, o al menos da la sensación. Y el equs ferus, muere y nace, su muerte es medular y cortical, y revive entre cada muerte la anterior. Recuerda que solo es el vehiculo. Luego, uno tras otro, se caen en el cubo de cristal, en el claustro. La invalidación de ser. La inclusión de las arístas al dodecaedro irregular, la descorporización del homo sapiens-sapiens. Esto no culminó.
Incomprender
Octogonal epitelio de octonópulo, espantoso ser que habita en los crepusculos lunares y en las ensaladeras de metal. Interpreta la sopa etérea. Simbiosis sectaria en amaneceres inhertes, alucino tormentas, veo sin ver. Ráscate el acordeón de plumas, y despréndete la ignea desasón ambulante de las ojeras y las orejas. Intrepido acertijo, alegoría mandibular. Eritroprotoplasma. Altruismo pululante, lección dependiente. Adormecida y trémula roja sacudida intracorporea. Anida tu inocua semilla en la lata oxidada. De sol de mente, de anáforas, de meticulosos pentagramas insaciables, voces oscuras, líneas rigidas. Triángulos estereoscópicos, atrapantes mantricos girantes. Gigantes blancos, andan lucidos. Lago, nado en sangre, muerte y desesperación, la anguila azul, inmovil. Suerte que seas, que seas la unica que queda por masticar. De tu sangre se haga el almibar. Y sea la luz en la faz, y en la fosa. Sos lo que crees.
lunes, 19 de abril de 2010
Vuelta a la manzana.
Que es lo que me pregunto, que es lo que quiero decir? Hay tantas canciones sin cantar,
tanta luz entumecida por inviernos, cuanto más había de esperar esta sinfonía latente que desbocada se vierte en la profundidad del arbol y sin ser aún, acaricia las vertebras de este, como a un violín, la cuerda, y las raíces como dedos curiosos llamando
a la vida, llamando a nacer, la caricia del sol a las hojas, al atardecer,el circulo que cierra, la unión. Al fin la vuelta manzana completa, en la bicicleta sin rueditas, verde, la vuelta completa.
tanta luz entumecida por inviernos, cuanto más había de esperar esta sinfonía latente que desbocada se vierte en la profundidad del arbol y sin ser aún, acaricia las vertebras de este, como a un violín, la cuerda, y las raíces como dedos curiosos llamando
a la vida, llamando a nacer, la caricia del sol a las hojas, al atardecer,el circulo que cierra, la unión. Al fin la vuelta manzana completa, en la bicicleta sin rueditas, verde, la vuelta completa.
viernes, 2 de abril de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
sábado, 30 de enero de 2010
Nada.
El vacío. Que sea lo unico que nos mantiene dentro.
Contenidos. Inmersos. Inmensos. Mar adentro. Diluido ahí.
Detras del rostro es dentro. Donde el mar es. Es la nada.
Soy. Soy lo que creo. Creo de crear.
Inercia. Algo comienza antes. Luego disperción. Dentro.
Del otro lado. Vacío.
miércoles, 20 de enero de 2010
Vivo dentro
Vivo dentro, yo soy la isla.
Nada logro ver más allá de mi horizonte.
Aquella vez cuando todo comenzó,
crucé las piernas y me incliné sobre mi.
Pronto se limitó mi conciencia a mi cuerpo.
Mis manos se enlazaron para formar un cielo,
que como manto me fue cubriendo.
Desde aquel momento, mi corazón
se convirtió en la piedra.
La piedra verde azul del centro.
Mis piernas, costas acantiladas,
mi rostro, nubes, que al llanto lo hicieron mar.
Un mar que golpeó sin cesar, que dejó finas arenas.
El viento, mi voz, solo supo soplar en circulos.
Como un mantra, aun resuena.
Así fue como me volví la isla.
En medio de este archipiélago.
Hoy junto las maderas de los barcos
que se hicieron astillas por naufragar
y pienso en puentes, solo pienso en puentes.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
se. semilla.

Detras de la sutura.
Sonrisa inerte.
Inhibida.
Cuelga. Allí.
Y da la mano.
Enebrada por la brisa.
Primaveral.
Sonríe. Sin más.
Adentro. Un ademán.
Movimiento. Envuelto.
Como crisalida.
Añicos de agua.
De sol. Y sombra.
Encadena.
Dinamo de tierra.
Inocua y fragil.
Espera. Dentro.
Detras.
Sus manos.
Hélices.
Advierten.
Sol.
viernes, 25 de septiembre de 2009
mi sombra

en la mañana desperte conociendo mi sombra.
re-conociendola, re-descubriéndola.
de ahora en más, le haré cosquillas cada mañana.
es demasiado sombra, para atarla de pies y manos.
es demasiado amplia para arrinconarla dentro.
se sombra, si eso es lo que eres, se sombra.
hoy, nada de mi te esconderá.
y el sol brilla fuerte en lo alto.
la sombra se amplia más, aqui detrás.
amatusombrabrosutama.
martes, 22 de septiembre de 2009
lunalidad
La noche quedo ciega.
Su ojo de parpados lentos cerró el portal.
Me quedé pensando. El cielo, un nido vacío.
Me pregunto porque se fue.
Las estrellas hacen silencio.
El viento nocturno se burla de mi.
Te espero luna. Creéme, te espero.
Se que sigues jugando.
Te espero. Aqui.
Frio y humedo.
lunes, 21 de septiembre de 2009
toma la mano y gira
Se centrífugo, se centrípeto. Da y recibe. Recibe y da. Abanico, tus manos, abrelas, cierralas. El silencio expande. Luego, abraza de nuevo. Somos dos, somos uno, de nuevo. Somos. Toma la mano y gira. Comienza a girar. De nuevo.
jueves, 17 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
supura luz.
En medio de tanto mar. Me ahogo. No se nadar. Lo olvidé. Mis plumas, humedecidas, pesan montañas. Eternas cuelgan de mis hombros. Supuran fuego verde. Espesas de atardecer, ni una lagrima del viento atraviesa. Columnas de fuego se alzan en la superficie. Y por alguna razon sigo refugiado. Agobiado. Como sea, aquí. Entumecido. Disociado. Aniquilado. Por la densa marea negra. Que cubre mis ojos. Que cubre cada bocanada de aire. Me presiona. Me aprisiona dentro. En los pulmones. Me recuerda la muerte. Me recuerdo. La muerte. Me llama a los oidos. Me canta sus canciones del sol de ayer. Y al otro oido la otra canción. Que es silencio. Y mi mente solo ruido. Diapason disonante. Aberración. Mi cristalino distorción. Semitodo. Cortarme las manos. Para que dejarlas crecer. Si las raíces no logran sostenerlas. Soportarlas. Hacia los lados. Se hacen pedazos. Pedazos de pan. Y aca hay hambre. Sed. Dolor. Humedad. Moho. Agridulce. Sabor en los labios. Del color del vino. Volcanes. Dormidos. Anuncian su grito. El rojo color. Del aire. Del cielo. Rojo color. De los ojos de los ojos de los ojos. Del que ve. Del que ve. Y le duele ver. Y se le irrita la voz. Y te quedás mudo. Inutilizado. Despedazado una vez más. Por la pisada del gigante imbesil, adiestrado. No te queda más torta. Ni te importó. Y te vas comiendo el brazo entero y tus propias entrañas, y ni te importó. Estás. Ahi. No quiero escuchar tu ruido al caer. Ni ahora. Solo me contento con la calma anterior a tu putrefaccion. Decrepito. Insipido. Acromatico. Y al mismo tiempo me rio de todo lo que sos. Y se te cae la carne podrida. Crecen jazmines. Ese amorodio. onu olos. onu olos. olos somos onu. Uno solo. Uno solo. Solo somos uno.
domingo, 23 de agosto de 2009
dualidad
Dualidad. Te unes y te separas. Apareces. Desapareces. Vives o mueres. Elefante de dos cabezas. Interprete de dos melodías simétricamente opuestas. Danzas la danza eterna. Y desde aquí te ves dos. Te sientes dos. Dos manzanas caídas del arbol. Se pudren. Dos ramas de ti. Me separan. Me unen. Me punza el ombligo. Que es uno. Me arranca los ojos. Son dos. Y sigues bailando en una pata elefante de dos trompas.
miércoles, 8 de julio de 2009
sábado, 6 de junio de 2009
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