miércoles, 5 de diciembre de 2012
Desperté a la madrugada
Vi el amanecer naciendo en las rendijas de mi vientre
corazón. Asomando los sutiles dedos rojos, por las cisuras de mi caliz antiguo.
Calma la piel del jacarandá embelesado por el mandala
purpúreo.
Evoqué la protección, la salud, la magia del druida.
Comí uvas blancas bajo la nieve de cristal del sol azul.
Con piedad besé los pies raíces del árbol mujer.
Supe entender que aun no era tarde. Que jamás beberíamos de
la gota de esperanza, si nos quedábamos sumergidos en la materia.
Un amanecer azul que instigaba a sostener la mirada
perpetua, ya no como una condena, sino como bendición.
Cautela e intriga, esperanza profunda, en espiral a las
puertas del sol interior.
Caminar, danzar, despertar los elementos dormidos. Observar
el detalle, la salpicada tundra de alamos infinitos que se nutre de la humedad
del verano en los musgos de las mañanas de las piedras.
"Todo está vivo", replicaba mi corazón.
El velo caía lentamente desde la noche que parecía eterna.
El verdadero rostro de las cosas, esperando ser revelado una vez más, rompía la
matriz entre sollozos y espasmos de alegría.
“Todo está vivo…”, replicaba mi corazón, a los argumentos
del ruido de las ciudades.
jueves, 18 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
Dolor.
Me desfiguro ante la ausencia. Una falla en la falla descompuso el motor que transfigura la esencia. ¿Se estancó? ¿Se mareó? ¿No durmió? Gritan los mares mi ausencia. La vida entera consigue lo que no desea hacer. En mi corazón solo pena. El silencio es amigo de la muerte y la muerte es testigo de mi dolor. Nace en mi la luna que muere. Es corto el tiempo que dura una luna para una vida de millón de años. Como un pequeño desentierro. Un latigazo en la mano del juez mentor. Diga, lo escucho. Silencio. No quiero escucharlo. Cállese de una buena vez, es hora que dictamine la hora en que ha de partir de la nave. Hoy la ausencia duerme. y usted sigue despierto. Despierte de ese despertar, porque es tarde allá afuera y los niños lloran de pena la tristeza del mundo. Solo ellos la lloran, los demás persiguen el fino hilo de la voluntad aplastada por los huracanes de acero y vino frió Desayunense este pequeño dolor que les traigo, lo vestí de finas telas negras, para que luzca como realmente merece. Un dolor es un dolor al fin y al cabo arde en la piel, en el dedo meñique y pulgar. Silencio.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Torre al sol
Cada mañana al amanecer creaba una torre nueva. Una torre de nueve lunas. Una basta columna de fuego. Un río entre la Tierra y el cielo.
Sus manos se amalgamaban al sol de cristal grabado en su pecho, y besaba sus dedos uno por uno en silencio mientras repetía el ritmo sagrado.
Cada torre era un río luminoso que se vertía cuidadosamente en el vientre de la Tierra. Un halo de luz que surgiría durante cada primavera como un enigma en la belleza de las formas.
Una cascada se precipitaba desde la corona añil de la antigua reina e innumerables colores quitaban el velo a los viajeros sin destino. Éstos se bañaban en cristales vibrantes, sin saber que lo hacían. Comenzaban a ver detrás de las formas. A descubrir con sus manos lo impalpable. Esa fina harina que nutre a cada ser. Esa levadura milenaria que hace crecer a los árboles, las aves, los retoños, que da vida a los ríos, las montañas y los cielos.
Mil vientos dorados se acercaban desde las cuatro direcciones y se enredaban en espirales para adorar la creación. La reina madre se regocijaba en sus bendiciones.
Los dioses cuando descansan se sueñan a sí mismos. Sienten en su piel desde el movimiento de los océanos hasta las diminutas gotas de rocío que besan los labios de las orquídeas.
Sus manos se amalgamaban al sol de cristal grabado en su pecho, y besaba sus dedos uno por uno en silencio mientras repetía el ritmo sagrado.
Cada torre era un río luminoso que se vertía cuidadosamente en el vientre de la Tierra. Un halo de luz que surgiría durante cada primavera como un enigma en la belleza de las formas.
Una cascada se precipitaba desde la corona añil de la antigua reina e innumerables colores quitaban el velo a los viajeros sin destino. Éstos se bañaban en cristales vibrantes, sin saber que lo hacían. Comenzaban a ver detrás de las formas. A descubrir con sus manos lo impalpable. Esa fina harina que nutre a cada ser. Esa levadura milenaria que hace crecer a los árboles, las aves, los retoños, que da vida a los ríos, las montañas y los cielos.
Mil vientos dorados se acercaban desde las cuatro direcciones y se enredaban en espirales para adorar la creación. La reina madre se regocijaba en sus bendiciones.
Los dioses cuando descansan se sueñan a sí mismos. Sienten en su piel desde el movimiento de los océanos hasta las diminutas gotas de rocío que besan los labios de las orquídeas.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
niño semilla
Una mañana despertó al día. No había ni una sola señal a su alrededor. Nada le recordaba a nada. Se sentía como soñado por un Dios pero no había un Dios, solo vestigios.
Sentía un gran amor en el pecho, y aun asi no veía a nadie con quien compartirlo.
Sentía varias semillas diseminadas por su fino cuerpo de cristal a punto de despertar. Moviéndose inquietamente jugando en la geometría sagrada de su cuerpo.
Por las noches miraba por la ventana de sus propios ojos el reflejo del espejo de agua, donde veía en ocasiones brillar una blanca luz que se repetía en el cielo cuando las aguas estaban calmas.
Un exterior inhóspito lo observaba e intentaba sacarlo de su eje en cada oportunidad.
El niño semilla al viento danzaba con sus delgados pies sumergidos en la tierra húmeda de miles de años.
Sus pequeños brazos de titere le recordaban la fragilidad al sentirse movilizado por las brisas y los colores. Cada gusto, cada sutil sensación lo deslizaba hasta las profundidades de si mismo. Aquel lugar donde ni una palabra rezonaba en el silencio.
- Cerrar los ojos y observarse adentro es mas fáil cuando afuera no hay un maremoto de códigos por descifrar... - Se dijo a sí mismo, mientras miraba con curiosidad un mar de seres desplazandose en el espacio sobre unos extraños monstruos.
Volvió a mirar hacia adentro y los durmió con una dulce canción de cuna que por alguna razón recordó de quién sabe cuando.
Al despertar pensó: - ¿Acaso ellos viven dentro mio?
Cuando cantó hizo que se durmieran en su propio silencio.. en su propio sueño.
Lo único que necesitaban aquellos seres era descanzar bajo la luna que duerme sobre el espejo de agua.
Así como duerme el sol al caer sobre la delgada línea que divide la tierra del cielo.
El sol muere cada noche y en su muerte renace en silencio bajo el manto de un cielo que le calma las heridas de su roja piel.
Ese regreso inesperado del sol de las mañanas fue marcandose a fuego como una señal para el corazón-reloj del niño semilla. Un primer recuerdo de su realidad. Cada día moriría en su pecho un dios para renacer en su vientre en la mañana siguiente.
martes, 7 de agosto de 2012
Ansias.
Desmenuza sus uñas en finos hilos de plata que caen al vacío volviéndose polvo. La propia piel de la cavidad de su boca la destroza toda despertando aquel dolor que no calma. Sus pequeños dedos piden ser atados, y su tímida voz expira en el funeral de la garganta. Sin morir aún, la presentan a gritos: "He aquí la lengua, viva, ¡muerta en vida!". Ella se sacude hasta derramarse como un elefante caído del cielo en el crudo desierto del piso de la boca. Intenta ponerse de pie, y no logra soltar un solo impulso de vida. Ya muerta, recuerda la frialdad de estar viva en la boca de un hombre muerto que aprendió a hablar entre dientes, que jamás le permitió ver el sol del medio día entre migas de galletitas y el sabor de un dulce té de manzanilla, o tocar la punta de la nariz, como un niño, desesperado mirándose al espejo, llamando la atención del público, de sus padres, de sus hermanos.
Las lenguas, las voces, todas, se reúnen y saben del fuego de los amantes, que difaman falsedades con las bocas de sus dueños abiertas de par en par, como dragones. Conocen las alegorías de los poetas, las abstracciones de los científicos, el llanto de los niños, la mordida súbita y nunca esperada de los ansiosos.
Y aquí no logra terminarse ésta parodia de la vida cotidiana. Donde el miserable pasado del héroe, se renueva en el paladar, en la garganta, en la miserable sensación de muerte en los labios. Otra vez es lunes. Otra vez es mañana. Y ayer me duele, y hoy me duele, y mañana quizás también me falte algo.
Las lenguas, las voces, todas, se reúnen y saben del fuego de los amantes, que difaman falsedades con las bocas de sus dueños abiertas de par en par, como dragones. Conocen las alegorías de los poetas, las abstracciones de los científicos, el llanto de los niños, la mordida súbita y nunca esperada de los ansiosos.
Y aquí no logra terminarse ésta parodia de la vida cotidiana. Donde el miserable pasado del héroe, se renueva en el paladar, en la garganta, en la miserable sensación de muerte en los labios. Otra vez es lunes. Otra vez es mañana. Y ayer me duele, y hoy me duele, y mañana quizás también me falte algo.
martes, 24 de julio de 2012
Reinventandome
Camino en la ciudad con la vista perdida en el horizonte interior, mis pasos resuenan en donde menos imagino y el silencio frío de las baldosas se adhiere a mis pies descalzos adornando mi pálido caminar. Se abrochan a mi cuerpo como semillas muertas de miedo las intensas ilusiones de los demás, que creía hundidas, semillas de cascaras gruesas que simulan desinterés y hablan de la desazòn de una tierra infértil que lo ha perdido todo. Cuando en tus manos reside aún la magia de la vida, y fluye el agua del río en tus venas, el que colorea tu piel, como un artista, como a un fantásma en primavera. Aún así te crees muerto, te creen muerto y tu les crees. Quizás sea tiempo de recobrar lo que has perdido, de desgastar la cascara inútil contra las paredes inhertes de tu ciudad dormida. Este basto reino del que te han enmancipado convenciendote a seguir durmiendo anhela tu presencia. Has nacido del barro cual semilla del árbol y tu antigua madre es tu madre verdadera. Bendito sea con ella, el agua, el fuego y el aire, reinventandote.
miércoles, 20 de junio de 2012
señor
Dancé en el limbo de los capullos desolados en la prematura tarde gris de mi existencia. Miraba por la ventana el triste paisaje terrestre, y desconsolado seguía danzando sin saberlo, no había rumbo. Estaba cegado. Tres ángeles habían sucumbido al silencio. Por la caída, la tristeza, la amputada sensación fantasma. Esa realidad que nos traga sin previo aviso me deboró la piel.
Supe que del gran dolor deviene alivio. De la crisis las hermosas criaturas. Cada uno al nacer es nuevo. Te deseo la inquietud. Me atrevo a advertirte que crecerán los lirios blancos que darán valor a tu suerte. La triste tarde gris ya ha decantado cual fina tierra fertil en las orillas del Nilo. Del silencio, la canción. Hoy la tarde me despierta otra vez frente a la ventana, algo ha cambiado. Ya puedo mirar hacia adentro y advierto el cáliz, el templo. Nada de lo que sucedió fue en vano. Vuelve a mi todo lo que creía perdido. Los trés ángeles renacieron y trajeron con ellos un ejército.
martes, 15 de mayo de 2012
Ciudades nuevas
Es el viento dulce el que hace girar a la flor marchita en espiral, hasta caer. Ésa que hábilmente desparrama sus semillas múltiples en la inmensidad del lecho fértil. Disimuladas crecen las pequeñas, estallan de vigor, les llama la tierra, la vida y el sol.
Me pregunto dónde crecerán las margaritas, que entre adoquines piensan en volver, con cada nacimiento, consciente del aire viciado, esperanzadas de transformarlo en cristales suaves. También me pregunto dónde se posarán las aves, que al amanecer regaron las densas ciudades de esperanzas y cantos, día tras día.
Serán un viejo recuerdo las ciudades cuando llegue el ocaso. Quizás algunos todavía las recuerden con alegría, mientras otros tan sólo recordarán sus imperfecciones.
El agua lavará nuestra ropa sucia. Y el viento dulce secará la piel blanca de los que renacerán en plena madrugada viendo al sol rojo nacer en los párpados claros del niño y del pez.
Y nuevamente, érase una vez.
Me pregunto dónde crecerán las margaritas, que entre adoquines piensan en volver, con cada nacimiento, consciente del aire viciado, esperanzadas de transformarlo en cristales suaves. También me pregunto dónde se posarán las aves, que al amanecer regaron las densas ciudades de esperanzas y cantos, día tras día.
Serán un viejo recuerdo las ciudades cuando llegue el ocaso. Quizás algunos todavía las recuerden con alegría, mientras otros tan sólo recordarán sus imperfecciones.
El agua lavará nuestra ropa sucia. Y el viento dulce secará la piel blanca de los que renacerán en plena madrugada viendo al sol rojo nacer en los párpados claros del niño y del pez.
Y nuevamente, érase una vez.
martes, 8 de mayo de 2012
Alceavepez
De la bifurcación de sus astas surgían infinitas
descendencias. Desencarnaban en más y más dualidad. Un asta en dos, dos en
cuatro, geométricamente, en proporción áurea.
Ramas enteras como árboles caían desde la altura de su
cráneo frontal. Cascadas de luz fósil. Antigua y nueva. Caían y se erguían en
un vals estático, que recordaba el movimiento petrificado de los días férreos.
La fosforescencia de sus ojos emergía cual vertiente de la montaña. Lágrima
pronta escurridiza entre los párpados secos, humedecidos hoy por la floración
primaveral. Intacta. Una mirada de profundidad insondable, perenne.
Atosigadas pestañas recorrían el diamante del ojo
contorneándolo como un nido. Un abrazo reminiscente al brillo, que recuerda el
olvido pronto de las batallas sucesivas. Que abona los suelos de tortugas
gigantes dormidas, inmersas en la tempestad de un invierno desesperante.
Cabellera enredada cual manto de protección, cubría su piel
de espesor e intensa resistencia. Del color del fuego, el brasero, la madera
seca, el polvo, las manos ancianas surcadas por ríos de miel roja, caían sobre
su pecho, escudo del tiempo, los cabellos rizados de un color memorable.
Vestían a la bestia de mágico ropaje, criatura de los cielos, los vientos y los
mares. Sus piernas, dos columnas desnudas. Pezuñas de un color oscuro clavadas
como dagas en el desierto, daban sostén al mundo en lo alto. Su vientre era del
mar más profundo. Se difuminaba la cabellera en varias gamas hasta llegar al
color celeste acuoso que pintaba a las pequeñas escamas encorazadas de un
tornasolado indescriptible. La delicadeza de un ángel, de una mujer. Sobre si
misma giraba su flexible cola de pez, danzando en el silencio de un mar
suspendido en el aire. La única aleta final circunscribía la esfera del cuerpo
etéreo. Créanme. Yo vi a aquel ser en las entrañas de mis sueños. Una sirena
con cuerpo de alce y mente de ave. Un alce como un pez. Un nuevo dios de la
tierra, el mar y el cielo.
Imagen: Boceto de un sueño.
Anexo: "el caprialce, dicese de el
que con su parte delantera avanza hacia el tiempo, hacia la conquista de
los montes, y que con su parte de pez trae consigo el recuerdo de sus
origenes, origen acuoso comun a todos los seres de la tierra. sabio el
caprialce que avanza y a su vez recuerda" Corina Sanucci
miércoles, 2 de mayo de 2012
Aûm
Del vientre que se volvió intensa marea, naufragio de los navíos, nació el archipiélago que hoy lleva su nombre.
Del medio del pecho, subiendo a la cumbre del esternón, el canto de un lobo ancestral que despertó rugiendo del silencio, deslizandose por las laderas de un abdomen profundo y sombrío se forjó en la piel de la flor salvaje que en la penumbra de una selva primitiva dio vida a los niños semillas que alaban a las diosas danzantes del amanecer.
Cómo un súbito despertar en la madrugada de los días, el rugido del antiguo ser, desgranó las nubes más oscuras que dominaron por eónes a los que se creían desdichados. Se cayeron los cielos en estruendos. Tronaban al caer cristales infinitos atravesando la tierra transparente. Silencio, estruendo y silencio.
Danzaron entre gamas de colores arcoiradas los niños semillas, hidratándose en la lluvia de cristales puros. Exhalaban raices blancas por las finas puntas de los dedos de los pies. Entre canciones lucidas las raíces drenaban en la oscura tierra fértil, aferrándose a pequeñas rocas y sutiles porosidades, un entretejido infinito, construyendo el mandala fractal diurno, nocturno, de esperanzas, lunas, soles, aromas, flores, que subyacen la piel de los amantes.
De los labios que semejaban la belleza de la tierra prometida se deslizaron los vientos, dándole forma a las más maravillosas sonrisas que se hayan pintado jamás en los albores de los tiempos. Se estremecieron así los amantes, que al ver tales sonrisas querían morir entre las húmedas comisuras, sucumbir en los limites de los labios delineados de magia antigua, sosteniéndose de las cornizas, cayendo en los laberintos infinitos de la piel roja como el sol derramado de los días nuevos.
Diminutas primaveras de mil sueños, endulzan los días fríos. Un mayo sin tiempo me desvela.
Aûm.
jueves, 19 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Al tirano que habita en mi, en ti. En todos.
Quiero en el amor, no me obligues a amar.
No me obligues a seguirte como siguen las bestias a quien les da de comer.
No me des la comida en la boca como a un ave, sin enseñarme también a volar.
Sin empujarme del nido, como con descuido.
No me retengas en tus cálidos estanques.
Ya no quiero beber el agua estancada.
Que te descuides de mi para que crezca.
Que mires hacia un lado cuando salga corriendo a atrapar la mariposa.
Se que te preocupa que me caiga.
Pero quizás la caída me haga mas fuerte.
Dejame romperme en pedazos. Yo juntaré mis partes.
Me abrazas como a un niño caído del árbol, del nido, de la luna.
Como a un pez fuera del agua. Tienes miedo que me rompa.
Por eso me proteges. Pero te has vuelto un tirano.
Un rey inútil, que solo se atrapó en su propio reino.
Cuantas murallas. Así ya no llegaras tan lejos.
¡No estoy débil! - La voz de un pueblo viejo, protegido por un rey.
Algo en ti muere precoz hoy - Los hijos del pueblo.
¡No estoy débil! - Mientras se pierde en el tiempo el pueblo viejo.
Ya eres nuevo. - Los hijos.
Gracias. - Los hijos de los hijos.
Haremos una fiesta, y todos estaremos invitado. Aunque seamos uno. Los invito a pasar. Y almorzaremos nuestras propias muertes. Y desayunaremos de la luz de la mañana. El almíbar lucido, de la conciencia que crece en nuestros días.
En circulo infinito, mientras el dragón de agua y fuego, se muerda la cola y se alimente de si mismo, estaremos a salvo.
Cuanta inmensidad en tu silencio.. mi silencio.
Silencio.
Esperanza
Dama clara de la simpleza de la vida. A ti me dirijo, porque me he enfrentado a tu espejo y no he dejado de verme a mi mismo desnudo en tu mirada. Un espejo profundo y claro. Como el mar mas antiguo. De ti se desprende la realidad como en huracanes. Y yo que he aprendido a danzar bajo la lluvia desde el nacimiento, no logro entender para que los creas. Para que te destruyes todo el tiempo.
Y a la vez no se mas que imitarte, y no logro salirme de lo que me enseñas. He aprendido a danzar, pero ahora, no hago mas que reflejar los huracanados vientos que emites, con ese pulso que parece de calma, pero que trae caos en su vientre.
Me has enseñado a morir lentamente. y de a poco recuerdo lo más esencial del mensaje de muerte. La vida.
No es simple salir bailando en medio de este camino de mil muertes, sin derramar una lagrima. En medio de tanto río gris. Las aves, ya no cantan en las mañanas de mi tierra. Sin embargo, han de volver a cantar. Pues aún no es tarde. La vida siempre sale adelante. Y lo veo cada vez, luego del otoño, luego del atardecer. Luego del dolor en el pecho.
Esto no es un mensaje de esperanza. Es esperanza.
jueves, 5 de abril de 2012
negro-perro
El perro negro mordió mi mano. Un agujero del tamaño de un sol mediano nació en mi piel.
Una puerta se abrió.
Se desvanecieron antiguos sueños.
Los miedos, fueron sepultados, y tres días después subiran a los cielos. Les creceran alas como a las gaviotas. Que besan las aguas del mar.
Y en su barca de madera de roble dorado, el perro negro me guió al mundo inferior.
Allí me encontré con un león. Me convertí en polvo mientras el moría en mis manos.
Pensamos que moríamos juntos. Pero en realidad estabamos renaciendo.
Al abrir la ventana un rio color azul colmó tu casa de luces nuevas. Que disfrutes de la sensación de que este río se lleva todo lo que debía llevarse. Que puedas nadar y sentir ese río tu hogar.
Como un pez en el agua. Te sientes. Te vives. Disfrutas tu piel. Porque no hay distancia entre vos y tu cuerpo. Porque se han sanado cada uno de los instantes insanos, impuros, que la vida puso en tus manos para que repararas una vez. Eres un mago, que está sanando el tejido añejo, heredado de los hijos de nadie.. que hoy ya tienen madre y padre.
Un artesano que crea en silencio, destruye en silencio, y vuelve a crear.
Gracias por ser.
martes, 3 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
Seres.
Sospecho con alto grado de certeza que algunos seres en su simpleza, un ave, un insecto, un pez. Tendrían la habilidad innata de disfrutar su naturaleza sin una sola duda. Pues, no se andan preguntando:
¿Seré un pez? - Una sardina.
¿A caso soy un ave? - Un gorrión.
Quizás sea una alucinación, pero no me siento tan insecto - Una vaquita de San Antonio (Mariquita)
En fin, mi sospecha es mas una certeza que una posibilidad entre tantas.
Ayer vi al ave, mirando al amanecer.
- ¿Cuántas veces lo hago sin preguntarme quien soy? En silencio como la paloma que en soledad (relativa), hace equilibrio en el cableado, y no desespera. Impávida.
Ayer vi al pez, sonriendole al rio, mientras éste rosaba su rostro.
- ¿Cuántas veces disfruto la voz del viento rosarme las mejillas, como un milagro? En silencio, como nadando sin más, sin preguntas en el rio de la vida, que le dio la posibilidad de ser. Agradecido, come el alimento que consigue. De vez en cuando cae preso de algun pescador, otras veces se siente intoxicado por que el río está cerca de una gran ciudad. Pero no hace nunca una protesta.
Ayer vi al insecto, cantando.
- ¿Será que al menos en silencio podría mi corazón asemejarse a la simpleza magica de las animas que habitan esos corazónes?
CRI ..CRI.. CRI.
Sabemos que están ahi, que estamos aquí. Como cuerpos, tripulados por luces o que se yo, que sea lo que nos da vida.
Pero recuerda. Hasta detrás de un árbol muerto hay sonrisas.
Soy una hormiga,
hago lo que hacen las hormigas,
como lo que comen las hormigas,
duermo como duermen las hormigas,
amo como aman las hormigas.
Soy una hormiga.
¿Soy una hormiga?
- a criterio salirse de la tribu.
Nacer Payaso.
No fue para mi una elección ser payaso. ¡Nunca!Cuando me desperté a los sentidos, ya reconocía esa gracia estúpida en mis labios coloridos.
Es tan triste a veces reconocer lo que uno es. Es tan dificil entenderse a uno mismo con esa nariz ¡de payaso!, ese tumor ridiculo que me averguenza.. aaaahh!!!
Ridiculo ridiculo ridiculo.. (murmua)
Sin embargo necesito aceptar mi realidad. Debo tomar el remedio adecuado para achicar mi nariz o al menos disolver ese ego invertebrado que me nace entre miedos de algodon humedo y podrido.
Cansado de ese ir y venir. De no entender nada, simplemente porque los payasos no entendemos nada.
Peroooo! Silencioooo! Yo no soy un payaaaaso. Aunque tenga esta fruta inmadura colgando de mi rostro. Aunque nadie se anime a decir que "no soy un payaso". Yo lo diré y en voz alta desgarraré mi garganta, de ser necesario, para que se caiga de una vez, la maldición.
Las lagrimas ya no serán parte de mi. No puedo vivir sumergido en lagrimas. Son silenciosas, aburridas, y ni si quiera se acuerdan de mi al caer.
No es sencillo ser un payaso, que cree que no es un payaso. Es un laberinto sin salida. Una caja sin fondo.. Un bonete en una fiesta trajes negros y corbatas.
Meter la cabeza bajo tierra eso quiero, que me fermente la nariz y asi quizas al menos se deshinche mi inmadura sensación de no aceptarme tan payaso. ¡Taaan payaso!. ¡Tan payaso como soy!
Y creceran serpentinas de colores de ese cúmulo aterciopelado que antes era mi manzana, digo.. mi nariz de payaso.
Ay ¿cuanto amor puede tener esa madre?, esa tierra llena de sol vertido en sus venas de miles de años, ese calor antiguo, corazón desvelado en los días que comienza a amanecer.
Cuanto amor puedes tener? Que eres capaz de entenderme tal cual soy, sin disfraz. Sin el maquillaje palido que me despierta aun mas tristeza. Sin mirar si mis ojos desprenden color o son un mar de grises ácidos. Devorame con tu amor que tiene dientes y garras. Así me sentiré prisionero de tu vientre, pero en silencio lo besaré y jamas sentirás mi ira. Que se transformará en canciones de viento, acariciando a la luna que crece y cuelga de tu pecho. Tierra fertil, cristalina. De polvillo a los ojos. De color del alcanfor.
Luz no comprende. ¿Payaso?
- Yo no veo tu nariz. ¡Alucinás!
- Yo no veo tu nariz. ¡Alucinás!
martes, 27 de marzo de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
Dragones que nacen
Dragones emergen a la superficie como flores salvajes, entre las bocas de la tierra que perforan sus pieles acorazadas para darles libertad.
Ya es tiempo de recordarnos. De encordarnos. Sintonizar nuestro ancestral envoltorio, con el contenido que le pertenece. La vasija pide a gritos su contenido primordial.
Se enhebra en la piel del prehistórico ser un arcoiris.
Sin prisa codifica la canción de aquel piano subterráneo que parecía dormido, trayendola a la luz como un nacimiento.
Dejate llevar por el rio de luz que surca la inmensidad de tu piel. Entre cada uno de tus átomos se gesta algo nuevo. Es la inmensidad que habias olvidado. En expansión. Tu corazón sabe de esto desde hace tiempo.
Un tiempo atrás fue un desierto. Una pausa que antecede la vida. Hoy una selva está creandose. Y cada uno tiene un lugar ahi. De este fractal formamos parte todos. Estamos co-creando realidad. Y este es el primero de nuestros pasos.
Mañana que es hoy. No habrá distancia. El ser espejos es la fuente natural, nuestro mayor recurso. Para poder cruzar al otro lado. Estamos eligiendo. Es momento de escucharnos.
martes, 28 de febrero de 2012
Sorata
No tenía sentido escribir entre tanta vivencia. Los cuentos no son escritos mientras suceden. Sin embargo, en medio del cuento me animo a relatarles un poco de aquel lugar.
Sorata se llamaba, un valle como ningún otro en medio de la patria boliviana. Parecía un poco de fantasía y otro poco de realidad. Un poblado calmo, como marcado a fuego por una antigua guerra que los dejó en silencio. Casi todo el altiplano tenía un poco de esto, pero por acá había algo más, algo así como un secreto. En medio de un valle, custodiado por cerros verdes resplandecientes, nuestro corazón descanzaba como protegido por un castillo. El silencio se podía mirar a través de los ojos de los niños al pasar, o en esos ojos de los que vendían sus frutos en el mercado, en la gente al caminar. Una calma que al mismo tiempo podía guardar dentro un huracan.
Atraidos por una música desconocida danzábamos sin mover los pies. Nuestro corazón, colorido por tanta gama de verdes, estaba profundamente hundido en un espejo lleno de realidad. Ahí dentro se hayaba "el secreto" un tesoro el cual muchos viajeros han tenido bajo sus narices y no han sabido que hacer con él. Generalmente en las historias de tesoros, hay muchas cosas que nos impiden llegar a él. Mientras, acá el tesoro, en este dorado, estaba frente a nosotros como una ilusión a la vez tan real.
¿Quién se atreve a caminar descalzos entre el umbral que nosotros mismos creamos? Si, ese portal está protegido por una energía que pareciera imposible de atravesar. Una mano me empuja y la otra me detiene. Como en medio de una indesición, la voluntad es la unica dueña del camino. Dar el salto como lo hace la oruga al convertirse en mariposa dejando su viejo cuerpo atrás, era lo que necesitaba. Como una muerte pequela que luego abonaría el suelo, ese sueño propio. Como un sol que está vivo, pero que muere a cada instante en el bondadoso acto de dar. Sin miedo es la receta mágica para acceder al conocimiento conciente del tesoro. Sin miedo y sin mirar atrás,como un hombre nuevo naciendo entre las piedras, la antigua tierra de la razón, dejada atrás,desgastada por mil hilos infinitos de agua de vertiente del corazón que marcan con su huella al pasar, creando un sinfin de dibujos.
Este es el secreto. Una nueva mente los espera, a ustedes caminantes del alba. Los que sueñan con el amor entretejido entre los hombres. Una raza ala que se le caeràn todas las cáscaras, porque llegó la hora de sanar. Y si no sano hoy, el mañana parecerá eterno. Y si no escucho a su voz, tampoco escucharán la mia cuando caiga otra vez.
¿Quién se atreve a caminar descalzos entre el umbral que nosotros mismos creamos? Si, ese portal está protegido por una energía que pareciera imposible de atravesar. Una mano me empuja y la otra me detiene. Como en medio de una indesición, la voluntad es la unica dueña del camino. Dar el salto como lo hace la oruga al convertirse en mariposa dejando su viejo cuerpo atrás, era lo que necesitaba. Como una muerte pequela que luego abonaría el suelo, ese sueño propio. Como un sol que está vivo, pero que muere a cada instante en el bondadoso acto de dar. Sin miedo es la receta mágica para acceder al conocimiento conciente del tesoro. Sin miedo y sin mirar atrás,como un hombre nuevo naciendo entre las piedras, la antigua tierra de la razón, dejada atrás,desgastada por mil hilos infinitos de agua de vertiente del corazón que marcan con su huella al pasar, creando un sinfin de dibujos.
Este es el secreto. Una nueva mente los espera, a ustedes caminantes del alba. Los que sueñan con el amor entretejido entre los hombres. Una raza ala que se le caeràn todas las cáscaras, porque llegó la hora de sanar. Y si no sano hoy, el mañana parecerá eterno. Y si no escucho a su voz, tampoco escucharán la mia cuando caiga otra vez.
martes, 21 de febrero de 2012
mañana inolvidable
Y en aquel amanecer le vi las costillas a un dios que paso volando cerca. Era una mañana diferente. Esta vez era diferente. Los colores tenían algo. Algo así, algo blanco, como si cantaran, o riesen, eso era, una quietud que se mueve a lo lejos, y se siente cerca.
Sí, esa mañana no me despertó una jauría de perros, ni los gritos de alguien danzando desesperado a la magia que se agotó en las ciudades..
Me despertó luz, jugando y mirándome a los ojos, me desperto un destello en su mirada, que parecía un pez.
Me despertó una nube de pájaros contra mi ventana. Que estaba abierta.
Y no solo me despertaron, también me prepararon el desayuno, entre sonidos tan diminutos, uno tras otro, como un concierto de pequeños ángeles alegres, me fueron convenciendo que esa mañana era diferente.
Hasta me pusieron las medias sin dejar que yo dijera una sola palabra..
Que mañana, por favor. No se que fue lo que pasó esa mañana.
En tanto más golondrinas, palomas y otros seres alados volaban girando en el vientre de ese enorme dios que asomaba la barriga.
Un viento fresco entraba por los poros de mi piel y el gesto del dios voluptuoso entre nubes desgranadas, parecía decirme algo.
Quizás algún día entienda lo que esa mañana inolvidable sentí, entre sonidos y colores,como una invitación, como una proeza.
No estaba soñando.
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